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Mi Franquicia | November 22, 2017

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¿Qué Significa ser un Verdadero Empresario?

¿Qué Significa ser un Verdadero Empresario?

Hoy en día, toda persona que establece un negocio propio se autodenomina empresario o emprendedor y la afirmación anterior no está mal, siempre y cuando recaiga dentro de los estándares correctos de lo que significa serlo. No existe una definición tal cual que especifique lo que es ser un empresario, sin embargo gracias a las experiencias, casos de éxito y realidades del mercado podemos establecer un concepto que funcione.

Ser un verdadero empresario significa pensar con detalle, delegar y controlar resultados, definir estrategias y objetivos, ser proactivo ante los problemas, generar valor, tomar decisiones inteligentes, ser conocedor de arriba a abajo de toda su empresa, poseer una empatía con sus colaboradores, ser respetuoso con las ideas, responsable de sus actos y profesional con su mercado.

Todo este conjunto de aptitudes trabajan en una misma dirección para permitir alcanzar el éxito de una empresa.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los nuevos negocios en México es la falta de una preparación y capacitación constante y es que desde un inicio, los dueños no delegan ni se dedican a los asuntos importantes que trae consigo iniciar con un negocio, en su camino de emprendimiento van dejando hilos sueltos que a la larga terminan por afectar negativamente en el mismo. Terminan por convertirse en auto empleados en donde si ellos no son quienes se encuentran al mando, la empresa no funciona igual.

Sabemos de antemano que el dar el primer paso, la mayoría de las veces implica de una fuerte inversión si deseamos que todo salga a la perfección. Lamentablemente la situación de los futuros empresarios al comienzo no se encuentra estable y emprenden con lo que tienen al alcance.

Muchas veces son ellos mismos quienes buscan a los clientes, tratan con los proveedores, reclutan personal, venden e incluso quienes se encargan de su publicidad por lo que terminan convirtiéndose en un “todólogo”.

¿Cómo podemos evitar lo anterior?

El talento cuesta

Uno de los elementos claves será contratar personal calificado, que cumpla con un perfil correctamente diseñado para puestos específicos. Suele suceder que las quejas llegan a “apuntar” a la gente incompetente que trabaja para la empresa, pero quien realmente adopta este adjetivo es el mismo emprendedor quien no ha sabido seleccionar a las personas correctas, capacitarlos, enseñarles métodos de trabajo eficaces ni a trabajar en equipo.

Los primeros que debemos estar preparados somos nosotros. No pretendamos “liderar” algo que ni nosotros mismos sabemos hacer.

Empoderamiento del personal

El negocio debe funcionar con o sin el dueño y de aquí surge la necesidad de saber delegar y empoderar a la gente para hacerlos sentirse capaces de tomar decisiones y asumir el cargo cuando se presentan inconvenientes por muy pequeños que sean. Aprendamos a dirigir y no nos convirtamos en el empleado más caro de la organización.

Tirar y ganar

Lo razonable para saber por dónde seguir avanzando hacia el éxito es contar con esa capacidad de innovación. Tener esa visión para detectar las oportunidades en el momento justo y adecuado y sobre todo saber que método aplicar para desarrollar estrategias y con ellas ganar. Es por esto que si quiere convertirse en un verdadero empresario debe estar informado permanentemente sobre las novedades y cambios en el sector y tener la curiosidad suficiente para conocer e investigar el entorno y a los clientes.

Como vemos no todos tenemos la capacidad de ser verdaderos empresarios, existen muchos que adoptan este calificativo y no están nada cerca de serlo. Si bien no nacemos sabiendo todo, lo recomendable es prepararse, pedir ayuda, asesorarse y sobre todo errar y modificar nuestras acciones para no volver a caer en lo mismo. Se necesita convertirse en un verdadero empresario para poder transmitir nuestra filosofía empresarial, si no empezamos trabajando en nosotros mismos no esperemos obtener resultados exitosos.

Lo de hoy ya no es facturar mucho, sino obtener utilidades relevantes y para ello es necesario trabajar desde el fondo de los problemas que existan con quienes sean las cabecillas de un grupo de trabajo.

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